Redes sociales

 

Hace unos días atrás, en Chiloé, se suicidó Alexis. Era un joven que tenía un consumo problemático de alcohol y otras drogas, sin embargo, paso varios años intentando recuperarse del agobio que lo tenía ‘tomado’…no pudo, arrastraba una historia de abandonos, desencuentros, orfandad, desamparos y soledades…que lo llevaron a la muerte.

Como Alexis, decenas de jóvenes mueren en el silencio culposo de quienes no reparan en sus historias, tan sólo son una cifra o estadística, a veces, ni siquiera eso.

Vínculos Chiloé se encuentra trabajando en el Archipiélago de Chiloé hace 10 años, desde el 2007 a la fecha, decenas de jóvenes y adultos han pasado por sus comunidades terapéuticas y muchos han logrado superar su situación, sin embargo, otros no pueden, como Alexis.

En tal sentido, consideramos que adentrarnos en el análisis acerca de las políticas públicas orientadas a abordar la problemática de las drogas desde la dimensión de salud pública individual y comunitaria, constituye un desafío para toda la comunidad de Chiloé.

Socialmente, tan solo se ven los efectos problemáticos del consumo: riñas, robos, conflictos intrafamiliares, violencia, en fin, diversas problemáticas…jamás, las causas que originan dicho consumo: abandonos y orfandades, relaciones de familia autoritarias, falta de acceso a educación, salud, vivienda, trabajo, en fin, horizontes de incertidumbres y miedos que se viven en soledad, barrios abandonados a su suerte entre otros factores. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a escuchar de nuestras autoridades que las causas están a nivel individual.

Cualquier solución debe realizarse de manera participativa y comunitaria, reconociendo las realidades territoriales y los contextos particulares que enfrentan niños, niñas, jóvenes y adultos, mujeres y hombres de Chiloé.

Los equipos de Vínculos que han estado al frente del tratamiento de personas jóvenes y adultas afectadas por el consumo problemático de drogas y alcohol, han conocido durante estos diez últimos años las vidas íntimas de ellos, ellas y sus familias. Han profundizado en el conocimiento de las realidades de las comunidades a las que pertenecen esas personas. Mantenemos la convicción, porque las circunstancias cada día así nos lo demuestran, que el contexto social y cultural, el lugar que ocupan las personas y sus colectividades tienen incidencia en sus capacidades y posibilidades de desplegarse como sujetos íntegros y plenos o, por el contrario, verse limitados por condiciones opresivas.

Sin duda, el no reconocer más que lo dado, consagrando como natural el orden existente e insistir en buscar explicaciones puramente individuales a los fenómenos que nos afectan, lleva a ignorar aquello que hoy no existe pero que sería históricamente posible si se dieran otras condiciones.

 

La Relación personas- sustancias

En el consumo problemático de alcohol y drogas, las personas desde lo individual, desde nuestras propias formas de enfrentar la vida y sus condiciones podemos aprender o no a manejar nuestra relación con las sustancias. Sin dudas, hay elementos o factores individuales que están presentes en nuestra condición de individuos irrepetibles. Sin embargo, gran parte de lo que llegamos a ser se construye desde el ser social, desde un lugar histórico en que nos situamos y desde nuestra interrelación con los otros y el medio al que pertenecemos.

Cuando desconocemos estos elementos en la explicación del abordaje de problemáticas como uso abusivo de sustancias, corremos el riesgo de situarnos desde una posición ahistórica, en que los problemas que abordamos corresponden solo un orden de respuestas, las que consideramos verdades o soluciones indiscutibles.

Así, modelos de explicación o de intervención en el ámbito de estas problemáticas, se buscan aplicar aquí en Chiloé, en Arica, en Estados Unidos, España, etc. bajo la fe de la “evidencia internacional”, de manera acrítica, ahistórica, sin pertinencia respecto de los contextos, cultura, condiciones de las comunidades de pertenencia, mirando solo al individuo, aislado, descontextualizado, sin historia, apelando solo a su posibilidad personal, y cuando esto flaquea, recurriendo a apoyos químicos que a veces pueden ser necesarios, pero no una solución.

Muchas son las inquietudes, los desafíos, las necesidades que enfrentamos en nuestra tarea, y creemos que por la incidencia que tiene en las vidas de tantas personas, familias y comunidades, se requiere una posición activa de las comunidades vecinales, contribuyendo a establecer lazos de acercamiento, comprensión, afectividad y de espacios de encuentro que contribuyan a recomponer vínculos sociales.

Es necesario, pero también un acto de coherencia, comprender que el diálogo con otros y otras, compañeros y compañeras de preocupación y quehacer, se hace imprescindible para enriquecer nuestra práctica, seguir aprendiendo, intercambiando experiencias. La práctica y la reflexión acerca de ella tampoco debe ser un acto individual de los y las profesionales, nos necesitamos y por ello hemos querido impulsar esta primera iniciativa, que esperamos tenga continuidad, como una invitación a que la construcción de modos de hacer y comprender, en el contexto en que nos encontramos, sea una práctica colectiva.